Tenía que pasar: la transparencia ya solo es un mantra. Versión 2021

Ojo, no criticar hasta leer, al menos, tres párrafos.

Andan, los grupos municipales de la oposición, quejándose de una de las prácticas del equipo de gobierno a cuenta de las mociones que los grupos de la oposición presentan al pleno del ayuntamiento y luego resultan aprobadas por ese pleno. Esta práctica se produce cuando una moción es aprobada, no por convencimiento del grupo mayoritario, sino porque explicar el porqué no se aprueba una buena moción, sería muy problemático.

Posteriormente, esa moción, molesta, pero aprobada, pasa al cajón del olvido y allí se queda sin que nunca se ponga en marcha su resolución.

En el último pleno, el grupo de Compromís, presentó, por segunda vez, una moción para que se elabore un procedimiento que permita hacer un seguimiento público del estado de ejecución de las mociones aprobadas. Parece ser que esta segunda presentación incorporaba modificaciones que resolvían todos los inconvenientes que le había planteado el equipo de gobierno, menos uno: el equipo de gobierno pretendía que ese seguimiento se hiciera una vez al año, mientras que la moción presentada, proponía que se hiciera una vez al trimestre, cuatro veces al año.“

Con esos dos párrafos, comenzaba un artículo publicado en este mismo periódico, allá por octubre del 2017. Casi cuatro años, hace de eso. Y lo puedo volver a escribir, prácticamente igual. Salvo por dos diferencias. La primera es que, en esta ocasión, el grupo que ha presentado la moción ha sido Vox, en vez de Compromís (por eso advertía que esperasen tres párrafos antes de criticar).

Eso es lo de menos, para mi. Y la segunda diferencia, es que en esta ocasión, el equipo de gobierno ya no necesita ni disimular el desprecio que siente por la transparencia: hace cuatro años, proponía que el seguimiento de las mociones se hiciera una vez al año, ahora propone que se haga una única vez y que, esa vez, sea cuando se acabe su mandato. Supongo que, además, querrá que salgamos a aplaudirle a los balcones, a las ocho de la tarde.

Como en aquella ocasión del 2017, para presentar el rechazo a esta moción, tomó la palabra, el concejal de las causas imposibles, (de verdad que lo digo no sólo con cariño, sino con respeto y cierta admiración). Y no me refiero al concejal de la “concejalía de Transparencia“, que sí tenemos pero que prefirió (o le fue ordenado), pasar desapercibido, sino al concejal de la “concejalía de disciplina urbanística“, como socarronamente apunta el portavoz del PP. En el 2017, el concejal declaró que «la transparencia se ha convertido en un mantra que repite la oposición».

  • En el 2021 se limitó a despejar balones fuera, sabiendo que su verdadera defensa eran los 15 hombres y mujeres puestos en barrera delante de su portería. Y aportó dos argumentos más.

El primero fue que si los concejales quieren alguna información sobre cómo va la puesta en marcha de sus mociones aprobadas, lo que tienen que hacer es preguntarlo en la comisión correspondiente, que, para eso, en el ayuntamiento se celebran más de trescientas comisiones al año. La contestación fue contundente. En esas comisiones funciona algo parecido al “vuelva usted mañana“. No suele haber contestaciones a las preguntas de la oposición.

El segundo argumento es… juzguen ustedes. Las verdaderas mociones no son las paparruchas que los concejales de la oposición presentan en el pleno, con afán de notoriedad. La verdadera moción es el programa político con el que cada partido se presenta a las elecciones. El pueblo ha votado, mayoritariamente, el programa que presentó el partido del equipo de gobierno.

Eso es lo que vale y todo lo demás, son ganas de tocar las pelotillas. Y, continúa el concejal: La transparencia de verdad es la que hace el equipo de gobierno que cada cuatro años presenta al pueblo lo que ha hecho en su periodo de mandato y, por eso, ese mismo pueblo decide si le sigue votando o no. Pedir más transparencia, también son ganas de tocar las pelotillas.

  • Y, ese es el nivel de transparencia del equipo de gobierno. Un nivel de la señorita Pepis.

Porque, además, el equipo de gobierno, tampoco responde a las peticiones de información pública que se le formulan, por registro de entrada, y que tendría la obligación de contestar. Pero eso, también deben ser ganas de tocar las pelotillas.

En fin, quien calla otorga y quien retiene la información pública, alguna vergüenza esconde.

Todo dicho, por supuesto, con cariño.

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