Entre las muchas razones que he oído estos días, sobre las causas de los desahucios, echo en falta, una que me parece de las importantes.
Parece ser que, durante 2025, los desahucios han sido unos 24.500. Y, en el primer trimestre de 2026, los desahucios han sido de unos 4.000. Me resulta una cifra demasiado alta, para decir que los desahucios se deben a gente que no ha querido pagar su alquiler o su hipoteca o no ha querido abandonar su vivienda alquilada tal como lo exige nuestra legislación. Más bien al contrario, esas cifras sugieren que hay algo que no funciona.
Simplificando mucho, por un lado, oigo que el «mercado» no funciona con la vivienda y que hay que intervenirlo. Por otro lado, oigo que hay tantas regulaciones sobre el «mercado» de la vivienda, que de hecho impide la construcción de viviendas que es lo que aumentaría la oferta y haría bajar el precio.
Pero, por ningún lado oigo que para que funciones el mercado es necesario una serie de condiciones. Y, una de ellas es que nadie de los que puedan intervenir en ese mercado, tengan la capacidad de imprimir dinero por la noche, para utilizarlo, el día siguiente, para comprar las viviendas que se le pongan por delante y una vez acaparado el suficiente número de esas viviendas, pueda fijar los precios de compra y los de alquiler. Vale, entiendo que suena a astracanada máxima, pero pensémoslo un poco, porque no es tan diferente de lo que pasa en la realidad.
A poco que lo pensemos un poco, estaremos de acuerdo en que la cantidad de dinero en Europa, y en España, ha crecido mucho. No hace falta nada más que ver cómo han crecido todos los precios y, si se sigue comprando y vendiendo, es porque hay más dinero circulando. A poco que le preguntemos a una IA, nos contestará que la cantidad de dinero, en la última década, ha subido en unos 5 o 6 billones de euros. Las siguientes preguntas son: ¿Quién ha puesto ese dinero en circulación?, ¿Quién lo ha recibido? Y, en este punto, y para no pillarme los dedos, daré un pequeño salto en el vacío para acabar diciendo que el Banco de Europa facilita liquidez, mucha liquidez, al sistema y ésta llega, en primer lugar, a los tenedores de deuda, entre otros, los famosos fondos paloma, de los que tanto se habla estos días. O, por decirlo salvajemente, los fondos paloma pueden conseguir el dinero (perdón, la liquidez), que les dé la gana, para comprar lo que les dé la gana.
La conclusión es obvia, los fondos paloma, pueden acaparar los inmuebles que les dé la gana, para después fijar los precios de las viviendas y de los alquileres. No necesitan tenerlos todos, sólo la cantidad suficiente para controlar los precios. Y, en esas condiciones, ¿De qué mercado estamos hablando? No tenemos un mercado, tenemos una farsa, que, a muchos, les viene bien mantener.
Así, que esto tiene mal arreglo. Por un lado, intervenir el mercado, es más que probable que acabe generando más escasez. Y, por otro lado, eliminar trabas al mercado para favorecer la construcción de nuevas viviendas, tampoco va a solucionar nada, si las nuevas viviendas, acaban en manos de fondos paloma.
Habría que empezar cambiando el sistema monetario, en nuestro caso, el euro, para impedir la creación de tanto dinero de monopoly y de tanta liquidez que se les da a los fondos paloma. ¿Pero, como se puede hacer esto último, si Mario Draghi, el creador de este sistema perverso, sigue siendo un dios en la Europa económica, y la madre de Blancanieves, fiel seguidora de la doctrina de Draghi, sigue dirigiendo el Banco de Europa (una persona declarada culpable en un caso, por negligencia. ¿No había nadie más que además de ser honrado, lo pareciera, para dirigir el BDE?).
Esto pinta mal