Se lo que hicisteis el último plenario. (Abril 2024)

Pero, como de costumbre, todo lo aquí dicho, ha sido dicho con cariño

En primer lugar tengo que reconocer que este “se lo que hicisteis”, es un “se” parcial. Aunque no se han hecho públicas, las razones, parece ser que, ahora, los plenarios del ayuntamiento son a las diez de la mañana.

Resulta un horario óptimo para asesores y liberados, pero imposible para el ciudadano con obligaciones laborales o profesionales. Ellos sabrán porque lo hacen. Yo me lo malicio.

Afortunadamente, tenemos el vídeo, que aunque no permite captar los detalles, los suspiros, las miraditas, algo es algo.

Hubo una primera moción, del grupo Vox, para fomentar la lectura. Tuvo consenso moral, con reticencias. Deseo buena suerte en la implantación, que falta haría. Son malos tiempos para la lírica y para la lectura de libros en su formato tradicional. Pero, al menos, su puesta en marcha, parece poco costosa económicamente.

Hubo una segunda moción, del grupo Compromis y…, con relación al cambio de nombres de calles. Quizás sea hora de sustituir todos los nombres que hacen referencia a una persona, por calles numeradas, o por accidentes geográficos, por ejemplo. Aun así, siempre nos quedarían otros problemas por los que discutir. Ahí lo dejo.

Pero antes de todo eso, se debatió sobre un punto que no estaba en el orden del día. Algo relacionado con una de esas obras emblemáticas en las que está involucrado el ayuntamiento y que llevan camino de durar lo que va durando la obra de la “Sagrada Familia” (la de Gaudí, por si eso…) Parece ser que la rescisión de uno de los contratos de construcción, se ha judicializado. Esperaremos a ver los siguientes capítulos.

Pero ese punto sirvió para ver a uno de los concejales del equipo de gobierno, bastante ofendido por que se le achaque a ese equipo, alguna “falta de transparencia”. La parte buena es que esa indignación, le honra. La parte mala es que esa indignación es un paripé. (Seguramente, de buena fe, pero paripé)

Para justificar su indignación, el concejal enseñaba al público y a las cámaras, cinco o seis “autorizaciones” por escrito, que él había dado a varios de los concejales de la oposición, para que consultaran alguno de los expedientes que éstos habían solicitado consultar, con lo que, (según él y su lógica deductiva), no se les puede criticar su falta de transparencia. Y aquí, es donde me subo por las paredes.

Y, aquí van dos motivos y un ejemplo del porqué, ese razonamiento, falla.

Primero, no entiendo que para que un concejal, aunque sea de la oposición, necesite un permiso para consultar cualquiera de los expedientes públicos que se tramitan en el ayuntamiento.

Son concejales electos, y con las debidas cautelas, deberían tener acceso libre e inmediato a cualquier expediente que no haya sido expresamente considerado conveniente que necesite un permiso expreso. ¿Y si no es así, a qué estamos jugando?

Segundo, no me vale que enseñen unos pocos permisos de acceso a información pública. Si quieren hacer un verdadero ejercicio de transparencia, publiquen también, el número de solicitudes de información pública que han recibido. Publiquen también el número de solicitudes que han rechazado y el número de las que se han pasado por el forro. Si publican todos esos datos, empezaremos a creer que su indignación, al ser criticados por su falta de transparencia, es verdadera.

Y un ejemplo. Desde la Asociación H2O de Mislata, se presentó al ayuntamiento, durante el año 2023, 16 solicitudes de información pública. De ellas, sólo contestaron en su plazo de un mes, UNA solicitud.

En su día decidimos presentar la reclamación correspondiente al Consejo Valenciano de Transparencia, sólo por ocho de esas 16 solicitudes presentadas (incluida la que sí habían contestado en plazo: la contestación era una risa del tipo “amanece, sale el sol”. Nada que ver con lo preguntado). Y de esas ocho solicitudes, ya tenemos, de momento, tres Resoluciones del Consejo de Transparencia, instando al Ayuntamiento a contestar a nuestras solicitudes de información (cuatro resoluciones, si contáramos una más del 2022). Ninguna de esas resoluciones ha sido contestada en su plazo.

Así que, estimado concejal, no te rasgues las vestiduras porque los demás pensemos que el ayuntamiento no es transparente, porque no lo es, ni de lejos. Es más, estudiosos del tema, sugieren que el pasarse por el arco del triunfo, las resoluciones del Consejo de Transparencia podría ser “prevaricar”, y que quien tiene la responsabilidad de cumplir las resoluciones y no lo hace, podría estar “prevaricando”. Pero yo no soy experto en el tema, y ni lo pienso.

Y, ya puestos, ¿qué hay de la factura del agua que solicitamos ver a principios de marzo, al ayuntamiento? Ha pasado abril y todavía no nos han contestado nada. Nos vuelven a condenar a presentar una nueva queja al Consejo de Transparencia. ¿Oculta algo, esa factura que nos esconden?

En fin, es lo que hay.

Pero, como de costumbre, todo lo aquí dicho, ha sido dicho con cariño.

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