La sesión plenaria del ayuntamiento, correspondiente a este mes de enero, fue de las más cortas que se han celebrado (eso si no contamos las sesiones extraordinarias que se convocan para rechazar las alegaciones que “H2o Mislata” presenta a “la aprobación de los Presupuestos municipales” y a “la aprobación de la Cuenta General”).
Sólo se debatió sobre dos mociones y se leyó una declaración institucional. Aquí dejo mis tres detalles o reflexiones más llamativas.
La primera anécdota, fue la ausencia de la interventora. No es habitual. Inmediatamente, las lenguas viperinas y las mentes calenturientas, empezaron a chisporrotear. “¿Ya la han defenestrado?, decía una de esas lenguas. ¿Y si la hubieran defenestrado, será porque se opone a la aprobación de los presupuestos municipales del 2024, y por eso todavía están sin elaborar?, comentaba otra de las mentes calenturientas. Al final todo eso quedó en chascarrillos maliciosos. Esperamos que la ausencia, de la interventora, fuera por cuestiones corrientes y pueda reincorporarse pronto, para velar por la legalidad de las cuentas municipales que…
La segunda cuestión llamativa corrió a cargo del concejal Catalá, tan ponderado habitualmente, pero que en esta ocasión dejo una afirmación, literalmente, incierta. (Aunque me imagino que no lo hizo de manera voluntaria). Intentaba, el concejal, felicitar a su compañero de Vox, sin que se notara mucho, a cuenta del término utilizado por éste último, en la moción que había presentado, al referirse a un determinado colectivo designándolos como grupo de movilidad reducida.
No pudo evitar la tentación de comparar la diferente forma de actuar del mismo VOX, en Madrid, que había puesto reparos en la modificación del artículo 49 de la Constitución que “simplemente modificaba el término “minusválidos “, por el de “discapacitados”.
El caso es que la modificación de ese artículo 49, no fue sólo un cambio de nomenclatura. Se aprovechó para introducir más cosas. Por ejemplo la frase que aparece enmarcada en rojo. Parece una frase sin importancia, pero consagra la discriminación por cuestión de sexo, en la mismísima Constitución. Y no discriminación, sólo entre hombres y mujeres, sino también entre niños y niñas: “Se atenderá(n) particularmente las necesidades particulares de las mujeres y niñas con discapacidad”. ¿Cuáles pueden haber sido los motivos o los objetivos de esta charada? Ni idea. Me los malicio. Pero no le encuentro el sentido.

Y el tercer punto destacable, fue el debate (en sentido figurado, por supuesto), sobre la ampliación del puerto de Valencia. No soy partidario de que se traten temas ajenos a Mislata, en los plenos municipales, pero este tema lo tenemos suficientemente cerca, como para que parezca justificable su inclusión en el pleno. Ya se preveía lo que iba a pasar, cuando la concejal que defendía la moción que planteaba la oposición a la ampliación del puerto, inició su turno con un “sola ante el peligro”. Fue premonitorio.
No es este anecdotario, el lugar adecuado para analizar exhaustivamente el tema del puerto. Sí recomiendo que se vea el video del pleno para escuchar argumentos a favor y en contra de la ampliación. Pero no puedo dejar de colocar algunas cosas que me sorprenden o que no entiendo de este asunto:
1º ¿Cómo es posible que no nos podamos poner de acuerdo en si es obligado por la ley, el hacer o no hacer un nuevo estudio del impacto ambiental de la nueva ampliación? ¿Por qué no se aplica aquello de que ante la duda, la más sesuda…y se realiza ese estudio… y todos contentos? ¿O es que no nos fiamos de nuestra capacidad para resolver los problemas que aparezcan en ese estudio?
2º Me hace sonreír el hecho de ver a la gente, como se le hace el culo gaseosa, en cuanto oyen la palabra mágica: inversiones… como si cualquier inversión fuera buena…como si cualquier inversión pública, no saliera también de nuestros esquilmados bolsillos para ir a parar a los bolsillos de los sospechosos habituales.
3º Entre los argumentos a favor de la ampliación, está algo parecido a esto: “El puerto genera riqueza, actividad económica y es necesario ampliarlo por los beneficios que genera”. Lo que no acabo de entender es el porqué, si tanta riqueza genera el puerto, esa ampliación no se hace con créditos a devolver con los futuros beneficios del puerto y, en cambio, hay que hacerla con dinerito de los contribuyentes. ¿Por qué, precisamente, los que no están a favor de que se distorsione el “mercado”, son quienes se empeñan en distorsionar el mercado, utilizando el dinero público, para estas inversiones que podrían hacerse precisamente, con préstamos aunque fueran sin intereses?
4º Podría seguir, pero no voy a aburriros.

(Nota: parece ser que el dique de más al norte, que costó sobre 200 millones, hay que tirarlo para construir otro que permita la maniobrabilidad adecuada de los barcos. Serán 300 milloncetes más, chiqui.)
Posdata. Después de escribir el segundo párrafo, han ocurrido dos hechos relevantes que podrían afectarle. El primero ha sido el fin de la incertidumbre sobre la elección del secretario general del PSPV. El segundo, parece ser que ya hay borrador de los presupuestos municipales. Coincidencia… ¿Coincidencia?
En fin, es lo que hay.