Un debut para el Año Nuevo

Ya lo decía Mahatma Gandhi: "más vale ser vencido diciendo la verdad, que triunfar por la mentira".

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Sara Martínez

Considerando que el hoy siempre es la buena oportunidad de comenzar de nuevo, casi deseaba iniciar un flamante tiempo de reflexiones a pesar de llevar inaugurados algunos días de este 2022 que tanto nos absorbe en esperanzas y delirios.

A pesar de todo lo que llevamos aprendido sobre esta pandemia que no deja de infectar el cuerpo y el alma, vamos navegando entre ola y ola bajo las escurridizas manifestaciones de todo tipo de especialistas, más de sillón que de sabiduría, para seguir plasmando su sesgo partidista sobre nuestro futuro inmediato.

Reconozco que más allá de la crítica polarizada hacia lo que se hace en cada momento, pocas opciones ambiciosas y coherentes han dejado algo de luz para este inicio de año. De alguna manera, quienes ya perdieron hace tiempo la vergüenza de mentir sin pudor para seguir en la cresta del impacto desestabilizador, siguen escalando posiciones para observarnos desde la atalaya del embrollo y el embuste.

Nos hemos regalado un año donde ya no es cuestión de buscar la lupa para encontrar la coma decimal en aquellos datos que puedan ofrecer otro criterio menos esperanzador. Tampoco nos ha servido el desliz informativo donde errar como los sabios, para denigrar al contrincante aunque sea por unas horas. Hemos dado los primeros pasos en este año nuevo donde se ha instalado demasiada mentira explícita y pocas rectificaciones.

En verdad, al final a la ciudadanía nos han endosado el trabajo sesudo de entender qué está pasando. De la misma manera que la nueva estrategia contra este maldito virus, que muta y remuta diariamente, está siendo soportada en nuestra propia responsabilidad para hacerle frente, los recursos para verificar los cientos de mensajes que nos trasladan todos los días quedan a nuestra merced para ser creídos o no. Si a todo esto le añadimos las cercanas citas electorales, nos queda un panorama excesivamente embarrado para diagnosticar cómo andamos como sociedad, todavía encubierta entre mascarillas y miedos.

Así que prefiero pensar que el día de hoy podría ser una mejor oportunidad, ya no solo de hechos, sino de intenciones. Ayer ya tuve que escuchar como un mediático médico nos llamaba imbéciles por algo parecido a lo que hacen nuestros políticos. Toda una declaración de intenciones sobre lo que podemos escuchar mañana.

Ya lo decía Mahatma Gandhi: «más vale ser vencido diciendo la verdad, que triunfar por la mentira«. Demasiado debut enmarañado para afrontar estos ya 355 días que todavía tenemos por delante, en el mejor de los casos. Y claro que seremos responsables para atestiguar confirmaciones a pesar de nuestros propios sesgos, pero sin obviar que algunos serán los causantes de este desasosiego encubierto de patrañas.

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