La sesión plenaria del mes de septiembre me hizo recordar las de hace algunos, pocos, años. Entonces cuando el equipo de gobierno tenía que defender cuestiones que no tenían defensa posible, salía el concejal Catalá y hacía lo poco que podía hacer.
Pero, planteaba su defensa con ingenio y con cierta, elegancia. En cambio, ante una situación semejante, esta vez la defensa del equipo de gobierno, lamentablemente, fue bastante bochornosa y chabacana.
Se debatía una moción con una propuesta para «Eliminar el bloqueo y la censura de la redes sociales del ayuntamiento de Mislata». Cualquiera que estuviese mínimamente informado del tema, sabía que el meollo del problema, era la eliminación de comentarios y el bloqueo al acceso del facebook del ayuntamiento, como consecuencia de comentarios en torno al inmenso gasto en conjuntos musicales de las fiestas o al gasto que suponía ofrecer, gratis, el suministro de energía eléctrica a cualquier coche del mundo mundial, a cargo de los presupuestos municipales.
La primera parte de la excusa ofrecida por el equipo de gobierno fue que el Facebook del ayuntamiento tenía unas normas básicas, que por un lado eran comunes a cualquier red social y que por otro lado, esas normas venían a resumirse en que, en esta red social, debe de garantizarse el respeto y el derecho al honor. Y, así, siete minutos hablando de generalidades, sin referirse, para nada, a los casos reales de censuras y bloqueos en la red del ayuntamiento.
Además, como suele ser habitual, en estos casos, el equipo de gobierno intentó hacer creer que cualquier ataque a su gestión, es un ataque a los trabajadores del ayuntamiento. Mal. De rebote esta afirmación nos hace pensar que quien es el verdadero responsable de las censuras y bloqueo, no es el gestor de las redes, sino algún miembro del equipo de gobierno que es quien da la orden.
Lo peor llegó en el segundo turno de réplica. Aquí el defensor de la censura, leyó un par de comentarios de una red social que no era la del ayuntamiento, y que realmente eran dignos de ser censurados por su evidente falta de respeto. Con eso, intentó dejar en el ambiente, la sensación de que los comentarios censurados, eran del mismo tipo, de comentarios que faltaban al respeto. Esto sí que fue completamente indigno de un representante electo, porque él debía de saber perfectamente, que para nada los comentarios censurados eran de ese tono irrespetuoso: eran sencillamente críticos con la gestión del ayuntamiento y en unos temas muy concretos, en el empleo del dinero de los impuestos.
Como colofón, el defensor de esta causa imposible de defender, vino a menospreciar el argumento de que el acceso al facebook municipal era un derecho entre los recogidos en las leyes y lo que es peor que el acceso una red social municipal por una cuestión de opinión (no por falta de respeto en el comentario) es algo que puede decidir el ayuntamiento por su cuenta y riesgo. No hay JURISPRUDENCIA sobre el tema, clamaba el concejal defensor de la censura aplicada. “Y sin jurisprudencia, todos los razonamientos de la moción, son paparruchas y podemos hacer lo que nos dé la gana”, era el resumen de su intervención.
Pues bien, los deseos del concejal defensor de la censura aplicada, han sido escuchados: Ya hay sentencia sobre la cuestión. En la foto que se adjunta, se puede leer, en una comunicación del Poder Judicial, de fecha 5 de octubre del 2022 que “El Tribunal Supremo establece que la Administración no puede acordar sin una orden judicial, la interrupción de acceso a un sitio web con contenido de información u opinión”. Más claro, H2o transparente.
Y, aquí, la dirección donde se puede encontrar la noticia: https://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/Tribunal-Supremo/Noticias-Judiciales/El-Tribunal-Supremo-establece-que-la-Administracion-no-puede-acordar-sin-una-orden-judicial-la-interrupcion-de-acceso-a-un-sitio-web-con-contenido-de-informacion-u-opinion
Así que con esa documentación en la mano, ¿Cuánto tardará el ayuntamiento en restituir el acceso al Facebook municipal, a los bloqueados por expresar respetuosamente, sus opiniones? ¿Cuánto tardará el ayuntamiento en reponer los comentarios críticos, pero respetuosos? ¿Cuánto tardará el ayuntamiento en responder a las reclamaciones que se le hacen por escrito (y con registro de entrada)? ¿Es que hay miedito a algo? Y esto lo pregunto porque preguntar no es ofender y menos cuando se hace con cariño, como es este caso.