Estamos ante una de las mayores catástrofes de la historia de España. Y quisiera antes de nada recordar y abrazar a quienes han sufrido el desastre y están sufriendo ahora el caos de unas administraciones inútiles ante la desgracia.
Muchos españoles hemos pasado de la conmoción de las primeras horas, a la incredulidad la impotencia, la rabia y hasta la vergüenza por la incapacidad de quienes deberían haber reaccionado… y no lo han hecho.
Nos asaltan a todos las mismas preguntas, que se van a convertir en gritos indignados:
- ¿Por qué no se despegó el ejército desde las primeras horas?
- ¿Por qué el Gobierno rechazó la ayuda internacional en el primer momento, cuando todavía se podían salvar vidas?
- ¿Por qué todavía ahora, cuatro días después, se siguen sin tomar las medidas necesarias?
- ¿Por qué se ha abandonado a millares de españoles a su suerte, conviviendo durante días con cadáveres, sufriendo a bandas de saqueadores como en un país del Tercer Mundo?
- ¿Por qué no hay nadie al mando?
- ¿Qué juego político miserable ha impedido que se dé la respuesta que la magnitud del desastre exige?
Cuando el Estado falla y aquí han fallado todas las administraciones del Estado, aparece la nación… Y ¿por qué los mismos que son impotentes o incapaces, se atreven a criminalizar la solidaridad de los voluntarios que se han movido al ver la inacción y la incompetencia de las autoridades? ¿Por qué se atreven a hablar a los familiares de las víctimas con ese desprecio y esa insensibilidad?
Exigimos, como hemos exigido desde el martes, el despliegue total del ejército en toda la zona. Eso es lo que toca ahora. Exigimos apoyo a los voluntarios que están respondiendo como no han hecho las administraciones.
Y más tarde, que nadie lo dude, exigiremos las responsabilidades políticas, civiles y penales a los culpables de este caos.
La política corrupta tiene consecuencias. Utilizar los recursos del Estado para mantener a una persona indigna al frente del gobierno de España, tiene consecuencias. Y por desgracia las están sufriendo de la manera más brutal los afectados.
Por supuesto que este momento es para estar junto a las víctimas. Para hacerles llegar ya la atención que requieren. Pero, después de la bochornosa comparecencia del presidente del Gobierno que acabamos de ver no podemos permanecer callados. Ha salido a mentir, como siempre; y a prometer como siempre; incluso se ha atrevido a señalar a otros por no haber pedido ayuda a tiempo.
Después de oír esta declaración indigna e infame del presidente del Gobierno no puede pasar un minuto sin señalar al primer responsable: que es el autócrata Pedro Sánchez Castejón. Culpable de haber degradado las instituciones hasta este extremo. Culpable de preocuparse por subir impuestos y asaltar la RTVE cuando los valencianos estaban abandonados, conviviendo con cadáveres y saqueadores. Culpable de impedir el funcionamiento normal del Estado, por utilizar todos los recursos para mantener el poder.
Esto no es sólo un desastre natural. Este es lo que Sánchez ha traído a la política.