Miquel Navarro, ilustre vecino de Mislata recibió ayer el premio de cultura en la gala de los
Premios Levante 2021, una fiesta en que se celebró también el talento de Berlanga, y la cita no decepcionó fue “berlanguiana”.
En esa comedia en que los políticos se cuelan en todos los espacios públicos, quedar en un
segundo plano no suele ser fácil para el ego de nadie, discreta fue la alcaldesa de Quart, el
de Mislata salió a recoger el premio junto con el artista, un premio que entregaba el
presidente de la Diputación de Valencia.
Berlanga hubiera mostrado con un montaje adecuado que en este caso la Diputación
entrega y recibe el premio, y el artista que todavía vive era inevitable convidado de piedra
en su propia fiesta, cuando dentro de cien años haya trascendido será el alcalde de Mislata
como miembro del Patronato de la Fundación el que recibirá directamente, y sin
intermediarios los premios que sigan llegando.
Dentro de cien años el alcalde será otro, y los que publiquen desde Mislata News también
serán otras personas. Es ley de vida, el relevo generacional. Nosotros tenemos la suerte de
conocer en persona al creador que ha suscitado tanta energía alrededor, y disfrutar no sólo
de su obra sino también de su persona, compañía y discurso.
El papel de los concejales es importante, también es importante que sepan permanecer en
un discreto segundo plano, estar ahí presentes para que cuando sea preciso con rápidos
reflejos prestar asistencia y recoger ese guante que la sociedad, y sus individuos nos
lancen. Fue bonito el gesto de nuestro alcalde al recoger la mascarilla caída del artista.
Y es una metáfora preciosa también cuando a un artista se le caen las máscaras y las
mascarillas y se muestra tal y como es, con esa tremenda humanidad, con esa debilidad tan humana que contrasta con los poderes creativos desplegados a lo largo de toda una vida.
Lo dicho Berlanga hubiera disfrutado ayer en la gala de los Premios Levante no sólo por
reencontrarse con su familia y los lazos de la sangre, sino también por comprobar que
somos y seguiremos siendo ese cuadro surrealista y mediterráneo que hace que Valencia
sea un marco ideal para vivir la vida que es anarquía con una sonrisa en la boca.
En todo caso hay que celebrar la Fundación Miquel Navarro, y felicitar al artista local al que
podemos y debemos agasajar mientras podamos. Para mí que cada vez se parece más a sí
mismo. Y eso es impagable.