Lo que no quieren que sepamos

Parafraseando el título del libro de J. Cintora

Vaya por delante que no conozco al ingeniero del ayuntamiento, así que desde aquí le mando mis respetos y saludos.

Pero una vez dicho esto, tengo que decir que he estado buscando explicaciones al escrito que hemos recibido en la Asociación H2o, firmado por el ingeniero, y cualquiera de ellas nos ha resultado estrambótica.

¿Será que ha bajado tanto el nivel de la Escuela de Ingenieros que, ahora, el redactar un escrito de contestación de información, sin incluir la información solicitada, es normal? ¿Será que alguien, seguramente un propagandista de la fe, se ha hecho con la firma electrónica del ingeniero, y nos ha enviado un panfleto infumable? ¿Será que esta persona está amedrentada por algo, y se ha visto obligada a redactar tres páginas de morralla, para no informar de lo solicitado por la asociación?.

Entiendo que tener que cumplir con ciertas obligaciones legales es fastidioso. Sobre todo, después de recibir un pescozón del Consejo Valenciano de Transparencia. Pero creo que habría sido más fácil que, simplemente, nos hubieran dado la información que solicitamos hace más de tres meses, en lugar de este ejercicio de cinismo. Veámoslo.

La primera pregunta era: ¿Cuántos Km de tubería de fibrocemento están funcionando en la red de agua potable de Mislata, a pesar de haber llegado al final de su vida útil antes del fin del año 2022?.

Sencillo, ¿no? Habría bastado con escribir un número. Un número que el ayuntamiento conoce. Y, si no lo conoce, lo debe de conocer la concesionaria. Y, si la concesionaria no lo conoce, habría que replantearse el contrato de concesión. Pero no. Tres páginas recibidas y en ninguna de ellas aparece este dato. Patético.

La segunda pregunta era: ¿El ayuntamiento tiene constancia de que exista algún calendario para la sustitución de las tuberías de fibrocemento que han llegado al final de su vida útil? Sencillo, ¿no?.

Habría bastado con contestar «sí» o «no». Una cuestión que el ayuntamiento conoce. Tres páginas recibidas y en ninguna de ellas aparece un «sí» o un «no». Patético por partida doble.

La tercera pregunta era: Si existiera ese calendario citado, ¿Cuál sería el coste de ejecución para el año 2023? Aquí tiene un cierto perdón: Ya que ha pasado olímpicamente de reconocer si existe calendario de sustitución, menos va a admitir que tiene la más remota idea del coste que pueda suponer esa sustitución.

La cuarta pregunta, necesita una aclaración. Cuando el ayuntamiento fue advertido de la necesidad de elaborar ese calendario, se quitó el muerto de encima (malamente a nuestro parecer) diciendo que eso era cosa de la concesionaria.

Así que le preguntamos: ¿Qué medidas va a tomar si la concesionaria no elabora ese calendario, ni sustituye las tuberías que han llegado al final de su vida útil? Esa es una cuestión que el ayuntamiento debería tener preparada.

Pero… tres páginas recibidas y en ninguna de ellas se dice nada al respecto. Patético por partida triple o cuádruple.

Y la última pregunta era ¿Que soluciones puede adoptar el ayuntamiento, para cumplir con la ley de residuos que obliga a la sustitución de tuberías de fibrocemento que hayan llegado al final de su vida útil, en el caso de que el coste de esta obra fuese superior al que está obligado contractualmente la concesionaria a invertir durante el periodo de concesión? No diré que esta pregunta tenga una contestación fácil.

Pero sí que la podrían haber elaborado en el caso de que se tomaran su compromiso laboral con un mínimo de dignidad. Efectivamente… tres páginas recibidas y ninguna alusión al tema. Patético por partida quíntuple.

En realidad, sí que hay un párrafo que dice algo relacionado con las preguntas realizadas por la Asociación H2o. Dice esto:

«Los programas sistemáticos de renovación de infraestructuras, se llevan a cabo en base a priorizaciones técnicas justificadas, entre las cuales se consideran las correspondientes a la prevención y aseguramiento de la salud de los ciudadanos, bla, bla, bla… bla, bla, bla,… bla, bla, bla..» Párrafo que traducido al castellano/valenciano, quiere decir: «No me toques los cojones»/»No em toques els collons».

Así que, parafraseando el título del libro de J. Cintora, que presentó el mismo periodista, en Mislata, hace pocos días, acto que fue costeado con el presupuesto de los mislateros: «¿Qué es lo que no quieren que sepamos?«.

Suscríbete a nuestro boletín diario

Lee nuestra política de privacidad

Vídeos plenos municipales
« ‹ de 19 › »
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de privacidad en la página de privacidad y cookies.