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Votar Concejales

  • Published in Juan Costa

No votamos alcaldes, en Mislata, como en el resto de España, en realidad votamos concejales.

Art. 19, 2 de la Ley de Régimen Local

2. Los Concejales son elegidos mediante sufragio universal, igual, libre, directo y secreto, y el Alcalde es elegido por los Concejales La Ley de Régimen Electoral General establece respecto a la elección del alcalde:

Artículo 196

En la misma sesión de constitución de la Corporación se procede a ​ la elección de Alcalde​ , de acuerdo con el siguiente ​ procedimiento​:

a) Pueden ser candidatos todos los Concejales que encabecen sus correspondientes listas.

b) ​ Si alguno de ellos obtiene la mayoría absoluta de los votos de los Concejales es proclamado electo​.

c) Si ninguno de ellos obtiene dicha mayoría es proclamado Alcalde el Concejal que encabece la lista que haya obtenido mayor número de votos populares en el correspondiente Municipio. En caso de empate se resolverá por sorteo.

Lo anterior confirma que vivimos en un sistema de democracia representativa que rige en nuestros ayuntamientos, ya que los vecinos eligen a sus concejales, y dejan en manos de los mismos la elección de alcaldes. Como las mayorías absolutas son cada vez más raras quien pretende la alcaldía debe concitar los apoyos de la mitad más uno de los concejales que generalmente provienen de muy diferentes partidos políticos, por lo que se impone el diálogo y el acuerdo entre las diferentes fuerzas presentes en el Consistorio en beneficio de la ciudadanía.

A la Asamblea de Podemos he propuesto mandar al Psoe a la oposición. Para ello nuestra candidata Marta Alfonso deberá concitar apoyos transversales en todo el espectro del arco político municipal, en cualquier caso fuera cual fuese el resultado de las elecciones del próximo domingo me parece que hay motivos que aconsejan el relevo de las personas que han ejercido la máxima autoridad municipal en nuestro consistorio.

Personalmente estoy contento. Feliz como un perro. Los perros aman las farolas y los políticos también, por primera vez en mi vida tengo mi propia farola, aunque solo sea una. La foto sonriente de este candidato verde que acompaña como independiente la candidatura de Marta Alfonso de Podemos, allí arriba colgada, mira con esperanza a los viandantes.

Mi efigie tiene la secreta esperanza de que los peatones que por allí transitan se transformen en votantes descarriados en esta recogida de votos a la que nos afanamos los integrantes de las nueve listas que compiten por su favor en estas elecciones locales que por orden alfabético son: Ciudadanos, Compromis, Contigo, EUPV, Podemos, PP, PSOE, Som Valencians y Vox.Somos muchos candidatos, algo más de doscientas personas, convocados para las municipales en Mislata, y sin embargo la mayoría acabaremos siendo igual de desconocidos que cuando la campaña empezó, el problema no es que se niegue a los candidatos una campaña con armas iguales para llegar a ser uno de los veintiún concejales electos, sino que se esté privando a los electores de su derecho a conocer candidatos y programas que podían haberse confrontado en un debate abierto en los medios de comunicación públicos, ni siquiera se ha ofrecido a las distintas candidaturas en liza un espacio electoral propio en Mislata TV, espero que el votante haga entender su disgusto por éste extremo y nos recuerde que el voto no se compra con regalos sino que se gana apostando por profundizar la democracia local.

Lo desmesurado de la campaña de algunos, la exageración y falta de proporcionalidad resulta insólita. Esta exageración y exaltación partidista es una nota negativa, la positiva es que en la conciencia ciudadana se va extendiendo el apoyo a la higiénica medida de la limitación a dos mandatos de nuestros representantes públicos y al empoderamiento de las mujeres.

Podemos pensar sin embargo, que la mayor parte de la sociedad tiene sentido del humor, y sin duda tiene sentido de la medida, y que esta abrumadora campaña en el  fondo es un poco contraproducente. En una sociedad moderna y democrática se supone que los argumentos deben abrirse como abanico de ideas en un debate constructivo entre propuestas.

A pesar de todo lo anterior, de sus luces y sus sombras. ¿Porque no mantener la esperanza y alegría que implica creer en las personas? ¿Porque no dar ya ese primer paso de mutación en la política en la escala local? Lo ideal es que los futuros concejales confronten libremente las ideas, con respeto entre todos, y que se permita a los electores escoger entre programas y argumentos. Al final esta abrumadora campaña produce sonrojo.

El despliegue de medios económicos que se ha visto en esta campaña, cuando no hay fondos suficientes para atender las necesidades sociales más perentorias parece un contrasentido.

Al mismo tiempo parece que sí que hay dinero para organizar grandes fiestas y eventos, que teóricamente no forman parte de la campaña electoral pero que interfieren de forma pasmosa en la misma. ¿Realmente con qué criterios se están gestionando los recursos públicos?

Lo cierto es que también hay otros partidos cuyas campañas modestas en medios económicos, protagonizadas por sus activistas son esperanzadoras porque hablan de cambios importantes en la mentalidad, cambios que implican transformaciones positivas que sin duda irán produciendo cambios reales.

Si lo que pretendemos es lograr una sociedad más democrática, más justa, más solidaria y en donde la igualdad de verdad sea un valor respetado, tenemos que probar a transitar de forma mucho más modesta, y conociendo las limitaciones de la política municipal por una senda en la que nos podamos encontrar todos, la máxima expresión democrática hoy vuelve a ser posible en poblaciones medianas como la nuestra gracias a la revolución digital, los presupuestosparticipativos y el gobierno abierto que merecemos, que permita el acceso a la toma decisiones con transparencia real, que los presupuestos sean participativos, y se respeten y no manipulen después las decisiones de los ciudadanos.

En la democracia es necesario que el esfuerzo ético se traduzca en acciones concretas y no sólo cosméticas. Acciones políticas concretas. Las mayorías absolutas de hoy acaban disolviéndose como ese azucarillo que nos regalan con el café, y lo que toca es renovar el ideal democrático amparado por la Constitución que ahora mismo compartimos todos. Tenemos una gran responsabilidad cívica entre manos porque ahora mismo (y durante los próximos cuatro años) todos somos políticos, cada ciudadana y ciudadano está llamado a mejorar nuestra ciudad y nuestra convivencia. No demos la espalda a nadie, abramos las puertas de la Casa de
la Vila a todos. Evitemos el sectarismo. Confiemos en nuestros conciudadanos. No seamos condescendientes, son ellos los que nos ayudan a ser la mejor versión de nosotros mismos.

¡Suerte y acierto!

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