No es fácil entender las estadísticas, ya que hay que tener cierta formación y mente entrenada. En ese mundo de las estadísticas no todo es negro, ni todo lo blanco es blanco.
Los números están hechos para las interpretaciones, y a veces estas interpretaciones son muy subjetivas, por eso es fácil marearse con ellas. El Gobierno dice que el país ha crecido económicamente, pero los números dicen que la pobreza ha ido en aumento… ¡Parece un misterio! ¡Ni Sherlock Holmes daría con su resolución!
O no es cierto que el país creció, o bien ese crecimiento está cojo. Gente que mira los números con objetividad y con buenas intenciones, explica que lo que ha fracasado es la distribución de la riqueza. Hay capitales de provincia que han aumentado ese crecimiento, pero ha habido concentración de esa riqueza en pocas manos. No todo lo que brilla es oro, por lo menos en los bolsillos de los trabajadores y jubilados.
Se estima que hay más de tres millones y medio de trabajadores en paro, y más de un tercio de ellos están o estarán en el umbral de la pobreza. Con las concepciones económicas y sociales que tiene el gobierno de coalición, no se reparte con equidad el dinero necesario para el bienestar colectivo.
Concentra las posibilidades de desarrollo en una minoría, en la inmigración que nos llega, en vez de en la mayoría de habitantes que conforman la nación. La distribución de la riqueza nacional con equidad, es un precepto fundamental de cualquier gobierno democrático: un país que crece económicamente, no puede aumentar sus pobres, y esto ya lo sabían los personajes de Barrio Sésamo en aquella época.
¡Ah! ¡Y ya no hablemos de las estadísticas y porcentajes del “Einstein” Tezanos y de su CIS! Ni las propias estadísticas se creen a este horrendo gobierno bolchevique de PSOE y SUMAR, que resta en vez de sumar: ¡No hace honor a su nombre!