¿Es normal que un Estado negocie sus presupuestos públicos con un prófugo de la justicia en un tercer país? Es muy dudoso que así fuera, porque lo normal es que los presupuestos sean preparados desde los gobiernos y se discutan y aprueben en los parlamentos.
En estas sociedades actuales no nos producen sorpresa ya muchas cosas, ni tampoco nos escandalizamos, ni nada por el estilo: dicen algunos que es lo que se lleva. ¿Sería normal en un Estado federal que un partido político minoritario de uno de los Estados federados, sin implantación territorial general, condicionara la política del Estado?
Es también muy dudoso que así sea, aunque por muchos rincones del planeta da la impresión de que se trata de estabilizar eso que ahora se llama relato y que antes no era más que un bulo de dudosa legitimidad : lo que valen unos pocos votos, inicialmente y en las sucesivas recompras…
¿Es normal, en una democracia parlamentaria, en cuya Constitución se proclama que la soberanía nacional reside en el pueblo, que los ministros se desgañiten afirmando que la soberanía es del parlamento para justificar que una mayoría minoritaria haga lo que desee?
Desde luego que no lo es, porque en la práctica totalidad de las democracias los ministros son cuidadosos con los términos que utilizan en sus alocuciones, porque de otro modo pierden toda credibilidad.