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Candente primavera

  • Published in Sara Martinez

Hay que reconocer que se nos está quedando la primavera entre esa mezcla candente de la que ya hablaba la hermosa y siempre eterna Rosalía de Castro con sus versos relatados de tiempo,"frío y calor, otoño o primavera ¿dónde... dónde se encuentra la alegría?".

Seguramente, tal como continúan sus versos, la alegría quedará siempre en el lado del privilegio, porque en las almas desoladas y huérfanas no hay estación propicia ni risueña.

Muchos problemas arrastramos, no sólo nosotros, los españolitos de camisa blanca y lentejuela de azabache. Nuestro mundo global rige entre demasiadas dificultades que entrañan, como siempre, las desigualdades estructurales entre unos pocos y el resto de las mayorías.

Y mientras tanto, los ciudadanos de a pie, como esa gran mayoría que abraza casi siempre las desigualdades más calamitosas, seguiremos atenazando los pasos por estos caminos inciertos de la existencia, buscando siempre que la suerte no se nos ponga del lado contrario y sigamos cumpliendo los menesteres mundanos de la supervivencia.

Hay que reconocer que entramos en una etapa donde nos van a regalar los oídos con esa mensajería tan demócrata de escuchar a todos y a todas, el momento de la ciudadanía, por fin hablará el pueblo y un largo etcétera de sugerentes y solidarias manifestaciones. Y es cierto que para eso tenemos una democracia representativa que conformamos con la disposición integral de nuestros votos y su circunscripciones, no lo olvidemos; y todo ello, aderezado con la mayor o menor participación, que también es libre, y el proceloso mundo de la interpretación estadística, que ameniza bastante.

En conclusión, que por tercera vez en lo que suele durar una legislatura, nos citan en una nueva convocatoria de elecciones. Y hay prisa por comenzar la campaña. Los mensajes partidarios no han cesado y, por supuesto, seguirán "in crescendo" como matiz dinámico para nuestra propia transición de gobernabilidad. La maquinaria de los medios de comunicación, que ya lo tienen virtualmente ensayado, nos resumirán todos los días los dimes y diretes de este tiempo creativo; y tal como están los ánimos, con cierto grado de testosterona, como ya nos han avanzado algunos de nuestros estimados líderes políticos.

Estoy convencida de que, a pesar de que todavía nos toman como ingenuos ciudadanos, el pueblo que sabe de sus orígenes múltiples, de sus familias dispersas por nuestra patria, de comparar desde unos lugares y otros y, especialmente, de su propia historia, podrá ser un buen espectador y elaborar su propio argumento más allá de las siglas que defienda cada partido y sus voluntariosos afiliados, escasos, porque eso de las afiliaciones es algo que en nuestro país no se lleva mucho. Minorías que tratarán de transmutar, coyunturalmente, su monotelismo político en una suerte de adopción ideológica de la mayoría. Hace dos años, sólo unos 95.000 españoles declaraban en su IRPF las susodicha cuota de afiliación, siendo los propios partidos políticos quienes inflan las cifras hasta cuotas insospechadas, con casos bien sonados que podríamos recordar en tiempos bien cercanos.

Precisamente, en esto de recordar se encuentra la varita mágica para unos y para otros. Porque, en verdad, son tiempos para recapitular, para evaluar y, por tanto, elegir quienes han gestionado mejor desde sus diferentes puestos, quienes han cumplido con las normas democráticas y jurídicas y, si no es muchos exigir, quienes no han metido la puñetera mano privada en lo que es de todos. Reconozcamos que, aún planteándonoslo con la mayor seriedad posible, nos lo están poniendo difícil porque hay demasiado deterioro en esto de la cosa pública, aunque se siga apostando por este mejorable sistema para nuestra convivencia. Y a pesar de ese malsano pensamiento de que "todos son iguales", deberemos esforzar nuestra avidez para evidenciar las grandes diferencias para nuestros intereses sociales y solidarios.

Todos los analistas coinciden que estamos ante una etapa crucial de nuestro futuro. No seré yo quien piense lo contrario, aunque siempre que existe responsabilidad en la elección hay un tiempo irrepetible que marcará nuestro espacio más presente. Mientras tanto, avancemos, como relataba en verso Rosalía de Castro, con una "candente la atmósfera" y un buscando los "besos inconstantes de la brisa" para traspasar esta estación, dejando de luchar cansados y seguir con merecedoras ansias infinitas. Ahora está de nuestra mano.

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