Log in

Sin nada que perder

  • Published in Sara Martinez

Decía Victor Hugo en su obra Los Miserables que “la primera igualdad era la equidad”.

Buena afirmación en ese equilibrio entre el derecho positivo y el derecho natural, esa hermosa posibilidad de no favorecer el trato hacia una persona perjudicando a otra.

Desgraciadamente vivimos tiempos olvidados de equidades y enfangados de desigualdades. Cuando parecía todo superado, con una utópica bonanza tras la crisis, nos descubren hechos tan tremendos como la crónica de sucesos con un ciudadano lanzándose por la ventana cuando iba a ser desahuciado de su hogar. Esa tremenda sensación metafórica del nada que perder. Y digo hogar porque es el derecho natural de cualquiera para vivir y que carece de vinculaciones a sus características de propiedad económica.

Con tanto ruido en la escalada política,estos días hemos regresado la mirada a ese rostro, a esas cosas cotidianas que más nos afectan en nuestro día a día. Desenmascaramos los verdaderos problemas que deberían ser resueltos para lograr más equidades que mejoren nuestras igualdades sociales. Porque la igualdad no es tener todos lo mismo, sería casi exportar cualquier propuesta más cercana a la robótica que a la humanidad. La igualdad tiene su bello origen en las posibilidades, en ese punto de partida desde el cual, cada individuo pueda iniciar su paseo vital por donde su esperanza pueda dar con sus oportunidades.

Durante esta semana y con la decisión del recién estrenado Presidente, hemos formado parte de una solución a una de las situaciones más espeluznantes que hacía tiempo no evidenciábamos con tanta claridad. Pareciera que jugábamos en un tablero con un barquito de papel entre bambalinas costeras. Con un mar entretenido en el vaivén de una flotilla de más de 600 personas y cooperantes, para ver cual de sus peores destinos podía correr, apareciendo, nuevamente, esa desazón hacia el nada que perder.

Mientras tanto, el Parlamento Europeo, a la hora de discutir esta grave situación humanitaria, se encontraba semivacío por aquellos que nos representan y pagamos para que decidan, legislen y solucionen. Poco sonrojo todavía sufrimos por seguir mirando hacia otro lado. Deberíamos reconocer que era necesaria una instrucción urgente para esta circunstancia. Tendríamos que estar orgullosos de formar parte de ella, aunque sepamos que este parche no solucionará el verdadero rompecabezas geopolítico de los desplazados. Decía Teresa de Calcuta que "a veces lo que que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos sin esa gota". Y asumiendo la inmensidad de esta coyuntura, podríamos decir que allanamos caminos en medio de este mar de problemas.

Jugamos a muchos derechos y deberes pero olvidamos el origen genuino de nuestra sociedad como tal. En cambio, aparecen ruidosamente los típicos estándares más revulsivos con nosotros mismos, manipulando datos y hechos, justificando las ayudas económicas a los migrantes y refugiados como los culpables de nuestra propia pobreza y el completo mantra que ha sido bordado a partir de esa posverdad tan interesada ideológicamente.

Y es aquí, precisamente, donde nos volvemos a encontrar con la equidad, con esa salida en igualdad de condiciones que promueva una mejor relación entre los diferentes y que diversifique nuestros caminos que andar. Decía el escritor uruguayo Eduardo Galeano que "la caridad es humillante porque se ejerce verticalmente desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo". Tal vez, en ese posicionamiento de las ayudas y sus consecuencias, también encontraremos el refugio a nuestras soluciones.

23°C

Mislata

Partly Cloudy

Humedad: 55%

Viento: 22.53 km/h

  • 16 Oct 2018 23°C 13°C
  • 17 Oct 2018 23°C 14°C

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y su experiencia al usarlo. Las cookies usadas para la operación esencial de este sitio ya han sido establecidas. To find out more about the cookies we use and how to delete them, see our privacy policy.

  I accept cookies from this site.
EU Cookie Directive Module Information