Log in

Mirando por el cristal

  • Published in Sara Martinez

"La violencia es el último recurso del incompetente", frase para recordar de aquella saga de la Fundación de Isaac Asimov.

De alguna manera, desborda esta existencia fundacional que sobrellevamos socialmente como podemos. Creo que cualquiera estaría de acuerdo con una afirmación así. Lo malo es que, como siempre, en esto de las entretelas discursivas cada uno de los bandos terminaría justificando precisamente la agresión afín.

Es difícil contestar a la vida cotidiana, porque si ya tenemos asumido que leemos poco, hay que empezar a reconocer que lo de escucharnos tampoco lo practicamos mucho. Seleccionamos dignamente los argumentarios que nos interesan para seguir disfrutando de esta estrategia silenciosa con el objetivo de evitar al contrario. Será por esta razón que cada vez se reduce más el tiempo de la información real para expropiar ese espacio esencial en beneficio de un mal, y a conciencia, articulado debate social. Poco o nada importan los datos y nuestra actitud ante ellos cuando podemos contar, sin ninguna clase de esfuerzo intelectual, con el argumentario de turno o el desviador de atención para seguir complacientes con esa suerte de pensamiento único e impoluto que desde hace tiempo nos atenaza, inconscientemente, como sociedad. Ante tanta carga inmovilista, se podría admitir que el siguiente paso es la incompetencia en el discurso fácil para llevarnos a exagerar y derivar cualquier situación, por muy banal que sea, hacia la violencia.

Vivimos una catarsis sensiblera donde cualquier manifestación contraria a nuestras creencias se califica como el mayor escándalo doloso a nuestra conciencia. La congratulación que nos depara la persecución de todo aquello con lo que no estamos de acuerdo parece que nos garantiza nuestra verdad y poco más. Decía Asimov que "tus supuestos son tus ventanas al mundo. Friégalas una vez cada tanto o la luz ya no entrará". Pues deberíamos convenir que nuestras ventanas al mundo cada día están más empañadas de todo aquello que oscurece la libertad de pensamiento y el respeto a lo diferente. Y cuidado con tantas apelaciones a las leyes, no sea que lo simplifiquemos todo tanto que al final nos quedemos con dos o tres, a modo de robots jurídicos, que lo mismo valen para un roto que para un descosido.

Esta semana nos ha dejado otra ración más que suficiente de entramado político que, a modo de juego de trileros, al final casi consigue poner en cuarentena pública los curriculum vitae de muchos y la declaración de contrición de una banda terrorista de "cuyo nombre no quiero acordarme". Mucho pasado que rememorar, pero que no nos servirá de nada sin limpiar el vidrio para entender el tiempo que nos acechó y que a tantos dañó. Deberíamos aprender de todo aquello para abrir caminos que nos lleven a enaltecer el diálogo y la deliberación pública, para seguir tejiendo redes de convivencia que nos salven de exabruptos violentos que, sin ellas, engendrarían más de lo mismo. Tal vez de esa manera evitemos lo que decía Eduardo Galeano a tenor de la industria de la violencia, "que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo". Y si lo vemos muy oscuro, siempre tendremos el recurso de Rosalía de Castro: "Abrid la ventana". Sí, como siempre tan acertada.

16°C

Mislata

Mostly Cloudy

Humedad: 60%

Viento: 11.27 km/h

  • 16 Oct 2018 22°C 15°C
  • 17 Oct 2018 23°C 14°C

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y su experiencia al usarlo. Las cookies usadas para la operación esencial de este sitio ya han sido establecidas. To find out more about the cookies we use and how to delete them, see our privacy policy.

  I accept cookies from this site.
EU Cookie Directive Module Information