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El cojín de Mislata

  • Published in Juan Costa

El otro jueves salí del pleno destemplado por la negativa del gobierno municipal a ensayar (tal y como había acordado de forma unánime la oposición a propuesta de Ciudadanos) la iluminación con farolas solares.

El único argumento para descartar incluso el intento era falaz en mi opinión, se dijo que "las bombillas led son más baratas que las farolas solares", lo que sólo es cierto en parte porque después de su instalación suponen una renta vitalicia para Iberdrola, mientras que las farolas solares una vez instaladas no implican pagos a ninguna compañía hidroeléctrica, que en realidad según explicaba recientemente Pedro Sánchez a sus afiliados son empresas que deberían contribuir junto con los bancos a paliar la situación económica de los más desfavorecidos en nuestro país.

Al salir del ayuntamiento escuche a un grupo de religiosas despidiéndose del párroco con la alegría propia de quien acaba de celebrar los oficios del jueves santo. Mientras el cura se despedía una de las monjas le gritó : "-¿nos devuelves las llaves por favor? a lo que el interpelado contestó disculpándose : "- perdona, es que es la costumbre... "

Nada más lejos de querer convertir la anécdota en categoría. La decepción con el gobierno socialista de Mislata por su escasa conciencia ecológica no significa que el partido socialista sea insensible al problema en toda su extensión que el reto que nos plantea el cambio climático. Hay excepciones que desde dentro del partido socialista tratan de cambiar las cosas. Puede ser simplemente que a veces como dice Isaura Navarro en una entrevista que aparece hoy publicada en Valencia Plaza que : "al PSOE a veces le falta valentía".

De la misma forma el hecho de que la parroquia de Nuestra Señora de los Angeles esté mucho más tiempo cerrada que abierta, no significa que en San Marcos, San Francisco, San Miguel de Soternes o el Convento de los Servitas no haya otros estilos pastorales quizá más acordes con la nueva línea marcada por el Papa Francisco. De hecho el Papa se quejó en varias ocasiones de las iglesias con horarios y pidió que se «omitan». En España ya hay templos que nunca cierran.

La Semana Santa en Mislata

Terminadas las celebraciones pascuales en nuestra ciudad tengo que decir que no me extraña que en las fiestas patronales nos sometan a un remedo extemporáneo de la Semana Santa, y es que en Mislata el periodo comprendido entre el Domingo de Ramos y el Lunes de Pascua se celebra de forma un poco deslucida y manifiestamente mejorable.

Tomen nota señores párrocos si quieren mejorar un poco, y tienen a bien aceptar los consejos de un espectador apasionado. Para empezar los actos religiosos a celebrar no podían consultarse en el lugar que de forma lógica debía anunciarlos: los tablones parroquiales de las diversas parroquias. Suerte que nuestro ayuntamiento, prodigio de transparencia gracias a la insistencia de Recaredo -nuestro compañero de redacción en Mislata News-, publicita en su página web oficial todos los oficios religiosos y procesiones de una semana tan especial. Al menos sirvió para que se enteraran los concejales del partido socialista que desfilaron junto a sus colegas del partido popular en la procesión.

El ayuntamiento patrocina, es decir que paga : los carteles anunciadores de los eventos pascuales, que fueron pocos aunque eso sí a todo color, y también sufraga la traca (que no falte en cualquier fiesta civil o religiosa), y a los músicos del CIM o del grupo de cornetas que fueron lo mejor de todo en un conjunto que fundamentalmente salva la devoción religiosa de algunas vecinas, porque la verdad es que si miramos a la Semana Santa Marinera o a la de Sagunto, y luego contemplamos la celebrada en nuestra querida Mislata se nos cae el alma a los pies.

Algún párroco de nuestra ciudad se quejaba en su homilía del domingo de Resurrección de la poca asistencia de fieles a los actos religiosos, y singularmente a la vigilia pascual del Sábado Santo en que explicaba pensaba haber invitado a cenar a los asistentes. Solamente reunió a treinta personas, ¡y eso que aquí nadie se salta una comida festiva!. El problema es como siempre la falta de comunicación, aunque la intención era buena los parroquianos no llegaron a saber que estaban invitados a la colación festiva. Pero no es extraño algunos de sus parroquianos se enteraran ahora al leer este artículo, y ya es tarde para reclamar.

Valencia tiene el Santo Cáliz y Mislata el cojín de la Virgen. .

Al final de la Procesión del Encuentro en el Domingo de Resurrección la Virgen se obstinaba en no volver a entrar a la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, tuvieron que empujar incluso los policías municipales que habían estado al servicio de la parroquia durante la escueta procesión que apenas se asomó tímidamente a la calle Mayor y del Buen Pastor, donde prácticamente no vive nadie. ¿Donde estaban todas las cofradías que florecen en agosto en nuestra Villa? Misterio pascual.

El centenar escaso de participantes en la procesión de una ciudad de cincuenta mil almas, (y eso contando al nutrido grupo de músicos, concejales y policías municipales), contemplaban estupefactos cómo a pesar de todas las maniobras la Virgen se resistía a volver a entrar a la Iglesia. Y no es extraño que la Virgen después de encontrarse en la plaza de la Constitución con su hijo el Cristo resucitado no quisiera volver a entrar a una Iglesia tan oscura, y que a veces parece más bien una cárcel para penitencia de los santos que la adornan.

En efecto el "descubrimiento" del cojín renacentista atribuido a Juan de Juanes que ha colgaba durante lustros, (cogiendo polvo e ignorado a pesar de su valor histórico y artístico), de las paredes de la sacristía, a la que los fieles no tienen acceso, es una muestra más de cómo algunos miembros del estamento eclesiástico no han asimilado no ya las directrices del Papa Francisco sino tan siquiera las más básicas del Concilio Vaticano II. Lo cierto es que parece que tenemos un tesoro en Mislata, que es un yermo en cuanto a patrimonio histórico y artístico, mérito que pueden compartir ex aequo todos los alcaldes que han presidido nuestra corporación en al menos los últimos 80 años.

El derribo de la "Casa Gran" es paradigmático de una forma de actuar que no cambia, porque a pesar de cambiar los actores políticos siguen manteniéndose fieles a un mismo impulso iconoclasta. Ahora Josep Sabater avisa en las páginas de Levante que: "ante el insignificante patrimonio artístico de Mislata ... el cojín asume un rol icónico y singular... forma parte del patrimonio de la parroquia pero más allá de su propiedad es también un patrimonio cultural que nos pertenece" a todos los habitantes de Mislata.

El experto aboga por la "colaboración de las administraciones - ayuntamiento y diputación - ante el elevado coste de la restauración. Una vez que el cojín- sobre el que se asentaba como almohada la cabeza de la Virgen - haya sido restaurada Sabater propone una exposición que recogiera todos sus aspectos técnicos, históricos y religiosos." "Para poder valorar nuestro patrimonio hay que darlo a conocer antes, con dignidad y sin sectarismos". En mi opinión nadie lo hubiera podido decir mejor, aunque como siempre la someto a cualquier otra mejor fundada.

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